Todo el mundo dice Cloud, o tal vez Nube, el caso es que te unes al club de los que lo dicen, pero en realidad no sabes qué es… Lee esto, jamás podrán decirte que no estás al día. Últimamente parece que todo lo que nos rodea lleva la palabra Cloud, o Nube (en español). No nos extrañaría nada que un buen día nos levantásemos y esa palabreja estuviese grabada en nuestro tostador… Bueno, por el momento estemos tranquilos, seguramente nunca llegará a suceder, pero por si las moscas, hemos investigado a fondo y vamos a explicar qué demonios es eso de la Nube. Si pensamos a gran escala, el Cloud, no es otra cosa que Internet, un lugar donde se sube información y se comparte a través de la red. Sin embargo, lo que hoy en día se entiende por Nube, es un concepto algo distinto que deja a un lado las páginas web y se centra en dar servicio tanto a usuarios particulares como a empresas. Desde un ordenador de sobremesa podemos desempeñar mil tareas siempre y cuando contemos con las herramientas necesarias, pero… ¿qué herramientas son esas? Hablamos de las licencias y los CD’s de instalación de distintos programas, de las aplicaciones con las que podemos controlar nuestra eficiencia, de los discos duros en los que almacenamos nuestros documentos, imágenes y vídeos, o de los servidores desde los que se gestiona todo lo anterior. Todo esto tiene un coste, generalmente elevado, que se suma a la compra del equipo tradicional, bien sea PC de sobremesa, portátil, Smartphone o Tablet, entre otros. Hay que pensar que la luz que consume un servidor, para dar respuesta a un sistema de almacenaje, de backup, o simplemente para transmitir información de unos equipos a otros, es un coste importante, sin olvidarnos de lo que consumen solo en refrigeración. El coste no se rebaja demasiado si se utilizan servidores externos que se alquilan a empresas dedicadas, por lo tanto el negocio del siglo es la Nube. Gracias a ella ahorraremos en gastos, puesto que la luz o el aire acondicionado solo serán necesarios para crear la infraestructura primaria de nuestra empresa, es decir, para generar lo que se conoce como servidor virtual. Este tipo de servidores, mucho más económicos que los físicos, se alojan en la nube, sin necesidad de maquinaria que los mantenga, y con menor probabilidad de que se caigan, tengan subidones de tensión, o se apaguen por una mala refrigeración. En ellos podremos tener todo tipo de servicios necesarios para nuestra empresa sin necesidad de desembolsar cuantiosas sumas de dinero. Por ejemplo, antes, para poder usar Word en todos los ordenadores había que invertir una importante cantidad económica para hacerse con el mismo número de licencias que ordenadores hubiese en la empresa. Gracias a la Nube, esto ha cambiado, ya que con una única licencia, y desde un escritorio remoto, se podrá usar en todos los PC’s. E incluso, el Cloud va más allá, se pueden alquilar las licencias por días, horas, meses… sin necesidad de comprarlas, en caso de necesitarlas para un evento puntual.