La “inteligencia” de Schneider Electric se aplica también a las ciudades
No debería haber ciudad sin inteligencia. Ese, al menos, parece ser el objetivo de un número cada vez más grande de proveedores que pretenden unir el desarrollo de una ciudad a conceptos como la eficiencia energética, la sostenibilidad y la perfecta habitabilidad. “Hay que convertir las ciudades en espacios eficientes y sostenibles”, resumió Enrique Valer, country president de Schneider Electric para España, Portugal y Sudamérica. El reto es enorme ya que supone lidiar con datos tan reveladores como que en el año 2050 las ciudades coparán el 80% de la energía que se consume en el mundo —ahora es el 75%— y aglutinarán el 90% del consumo de CO2 —en la actualidad es el 80%—. En el caso de un proveedor como Schneider Electric, su aproximación al reto ciudadano es global y se explica a partir de la plataforma ICM, capaz de dar respuesta a todos los aspectos que dan forma a esta inteligencia ciudadana: desde las redes hasta la movilidad —léase tráfico—, pasando por el suministro de agua, los servicios y la configuración de edificios y hogares. “Con la compra de APC —relata Valer— dimos el primer paso para trabajar de manera global; un camino en el que la reciente compra de Telvent nos ha permitido avanzar”. En el caso concreto de APC, su fortaleza reside en el centro de datos, considerado por Valer, “como el corazón de estas ciudades”. Unos centros a los que les falta mucho recorrido para alcanzar esta tonalidad inteligente. “No son eficientes, ni escalables, ni están diseñados para crecer”, razonó. El objetivo, evidente. “Trabajar en pos de la flexibilidad y la eficiencia energética”.